
... mudando veeengooo.
En esto de las mudanzas hay infinidad de historias, historiadas o no, de como son o dejan de ser. Y como cada cual cuenta según le va, ahí voy yo.
Al final decidimos invertir en nuestra salud y contratar a una empresa que realizara la tan temida mudanza o trasiego de bienes. Y, la verdad, encontramos una, a través de una conocida, que desde el primer momento se les vio cumplidores. Si decían: "vamos el viernes para dar presupuesto, a tal hora", "a tal hora en punto" estaban allí. Si era que iban a ir para llevarnos cajas, tal día a tal hora, "tal día a tal hora estaban. Y ¡como no! el maravilloso día M (de Mudanza). A tal hora estaban ¡vamos que si estaban.
Yo ya no sé si era 4 o 5, pero tiarrones del este, si que eran.
Cogí a la pequeña Luzi, y me marché con ella, no sin mirar por el retrovisor a mi Darky, que se quedaba para afrontar el lío, y yo con el miedo que me la embalaran también.
Hablando de Darky ¡olé tu ovarios!
Estos mozos del este, desmontaron tooda una casa en una mañana, y montaron muebles y trasladaron cajas a la otra en media tarde.
¡increíble! Visto y no visto, no hacemos sino ver cajas y más cajas en la nueva vivienda.
- ¿Dónde estás cariño?
- aquiii, detrás de la pila de cajas que tapa la entrada a la cocinaaaa-
Ayer, conseguimos deshacernos de 50 cajas, pero cajas cajas. Y aun nos quedan otras tantas.
Y no, no es que tengamos tantas cosas, es que está TODO embalado, lo que verifica que mi miedo a que Darky sufriera igual fortuna no era exagerado. Darky llegó a desembalar una pinza de la ropa, que venía perfectamente protegida... ¡si hasta la pelota de Luzía, que es de goma (la pelota, no l¡Luzía), estaba embalada!. Eso si, a falta de desembalar la otra mitad, hasta el momento no se ha roto ABSOLUTAMENTE NADA.


